Alice in the Truthland – Astroturfing para el Fracking

Truthland, la respuesta de la industria a la película Gasland, ha sido diseñada por un grupo de presión especializado en “astroturfing”*.

La industria del gas tiene grandes intereses en sus negocios de extracción de gas pizarra como para dejarse ganar la batalla de la opinión pública. Aquí fueron BNK Petroleum y su filial Trofagas quienes organizaron una “Jornada informativa” en la Universidad de Burgos, que se prestó como un títere a la manipulación de la industria. En Estados Unidos, las compañías gasistas, a través de la IPAA (Independent Petroleum Association of America) y la organización EID (Energy in Depth), han financiado una película titulada “Truthland” que pretende ser la respuesta “verdadera” al documental de Josh Fox “Gasland”.

La película “Truthland”, “El país de la verdad”, y su campaña a gran escala por medio de un sitio web y medios de comunicación social fue planeada de principio a fin por la industria del gas natural. Incluso su dominio web, truthlandmovie.com, fue registrado por la compañía Chesapeake Energy, aunque posteriormente fue modificado y puesto a nombre de “MFL Holdings, ATTN TRUTHLANDMOVIE.COM, care of Network Solutions”.

La campaña de publicidad para Truthland hace hincapié en que documenta las preocupaciones de Shelly DePue, “una madre de condado de Susquehanna, ganadera y maestra”, que tiene “un verdadero negocio” no como Josh Fox, el escritor y director de Gasland, que no es más que “vulgar progre y showman de la ciudad de Nueva York” en palabras del director de la campaña Northeast Marcellus de EID, Tom Shepstone, quien presenta a Shelly DePue como “sincera, honesta y decidida, con una auténtica preocupación por el futuro de su región, no como Josh Fox”.

La película pretende hacernos creer que trata del viaje que realiza a través de Estados Unidos Shelly DePue, una agricultora de la zona rural de Pennsylvania, con la intención de averiguar “la verdad” sobre el fracking.

El origen de Truthland como una campaña de la industria de relaciones públicas se confirma por la presentación de Chris Tucker, portavoz de la EID, en una reunión que tuvo el pasado mes de mayo con representantes de la industria del gas y del petróleo. EID funciona como una organización de “astroturfing” que mantiene el respaldo de la industria del gas y toda su orquestación oculta detrás de los nombres y las caras de personas “locales” y “nativos”, pero en este caso, no pudieron ocultar suficientemente que su respuesta a Gasland fue planeada al más alto nivel.

El documento de planificación de la EID también revela que Truthland fue producida por un personaje llamado Fred Davis, un importante realizador de televisión que ha filmado anuncios de televisión de George W. Bush y John McCain, y que fue el principal estratega detrás de la campaña de publicidad “La derrota de Barack Hussein Obama”, preparada para las elecciones de 2012, que atrajo tanto la atención negativa que logró que Mitt Romney se distanciase públicamente de sus creadores.

Truthland fue presentada en YuoTube la primera semana de junio, pero fue rápidamente retirada debido a los numerosos comentarios críticos que alarmaban negativamente al público objetivo de la campaña. En un foro web sobre arrendamiento de tierras para la extracción de gas natural, un miembro que decía representar a la Coalición de Propietarios de Nueva York escribió que la presentación de la película corrió a cargo de “Susan Oliver una “asesora de comunicación”que vive en Washington DC, pero tiene tierras en Bainbridge [en Chenango County, NY]. “Al igual que muchos profesionales que trabajan para la industria del gas natural, Oliver trata de mantener oculto su trabajo en la industria de relaciones públicas cuando es parece más útil ser simplemente una “propietaria de tierras en la NY Marcellus Shale”.

En la película Truthland se ataca descaradamente a Josh Fox, el realizador de Gasland, por su residencia en Nueva York y por tanto ajeno a los problemas que denuncia. No pueden ser más hipócritas cuando su “auténtica” película en la que dicen que se presenta “la verdad”, fue realizada por una firma de publicidad con sede en Hollywood, California, y promovida por una ejecutiva de una empresa de Relaciones Públicas de Washington.

Desafortunadamente, las preocupaciones sobre los efectos medioambientales y sobre la salud que la protagonista de Truthland consideraba infundadas, se han convertido en realidad en su propiedad. En marzo, un vecino de la familia DePue informó de niveles elevados de metano y la aparición de lodos en el agua. El Scranton Times-Tribune investigó y descubrió que WPX Energy, la compañía a la que la familia DePue había arrendado sus tierras, había sido denunciada en el año 2011 por violaciones de la reglamentación que protege el medio ambiente en varios pozos cercanos, incluyendo algunos en las propiedades de los DePue.

En un momento de la película Truthland se ve a Shelly examinando el revestimiento de un pozo con un ex empleado de Pennsylvania DEP, que describe su características de seguridad: “Las múltiples capas de protección … Se puede ver que nada va a entrar o salir de este tubo.” Sin embargo, es esto exactamente lo que ocurrió. Por un fallo en los revestimientos de los tubos de perforación WPX está siendo citado en una demanda presentada por los vecinos afectados, que actualmente están recibiendo agua potable de los perforadores de gas. No se sabe si el agua de los DePue ha sido dañado por las filtraciones de la carcasa.

La industria del gas y quienes colaboran con ella desde el punto de vista de las Relaciones Públicas se muestran con una gran arrogancia en este asunto. Parecen creer que los propietarios de tierras rurales en Pennsylvania, Nueva York y Ohio, aceptarán las conclusiones que se les ofrecen por lo que es esencialmente un documental comercial sobre el fracking, sin lanzar una mirada hacia las empresas que lo financian y que se han esforzado en adornar convenientemente el mensaje que pretendían hacer llegar al público.

Su estrategia para la obtención de derechos de explotación de gas y el arrendamiento de los propietarios incluye la consulta a expertos en contrainsurgencia militar y expertos en operaciones psicológicas, pero si creen que el rostro amable de la estrella Truthland es suficiente para distraer a los espectadores de los verdaderos problemas que están en juego, han subestimado gravemente la inteligencia de su público objetivo.

Extractado del artículo publicado en LittleSis Blog

*Astroturfing es un término referido a campañas de relaciones públicas en el ámbito de la propaganda electoral y los anuncios comerciales que pretenden dar una impresión de espontaneidad, como nacida de una fuerte relación con el entorno social. El nombre proviene de un doble juego de palabras en inglés, partiendo del concepto de grassroots (que puede traducirse, literalmente, por “raíces de hierba”). Este concepto sirve para calificar a los movimientos «con base social», que surgen «de abajo», de la interacción de los miembros de una comunidad. Por otro lado, AstroTurf es una conocida marca estadounidense de césped artificial, cuyos productos están diseñados para parecer hierba natural. Así, astroturfing hace referencia a esa artificialidad, a esa falsa base social de ciertas campañas comerciales.

El objetivo de una campaña de este estilo es disfrazar las acciones de una entidad política o comercial como la reacción pública espontánea e independiente frente a otra entidad, producto, servicio etc.

Los astroturfers (intoxicadores) intentan orquestar para ello acciones protagonizadas por unos pocos individuos aparentemente diversos y geográficamente distribuidos, tanto a través de actuaciones explícitas como más subliminales e incluso ocultas, y que dan la impresión de multitudinarios entusiastas de una causa.

El astroturfing puede ser lanzado por un particular interesado personalmente por un asunto o por grupos profesionales organizados financiados por grandes empresas u organizaciones activistas o sin ánimo de lucro.

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