DR JOSÉ LUIS LEZAMA

Shale gas, amenaza sísmica

Reforma

Sábado 05 de Noviembre de 2011

Shale gas, amenaza sísmica

José Luis Lezama

05 Nov. 11

Diversas naciones del mundo se muestran eufóricas por las grandes posibilidades abiertas hoy día para la explotación de una nueva fuente de gas natural, el llamado Shale gas, gas de pizarra o esquisto, como se le ha dado en llamar. En Estados Unidos, el Reino Unido y México han circulado datos, cifras fantásticas sobre las posibles reservas de este gas que permanece atrapado en las capas rocosas del mundo y que parece ser la salvación para la gran demanda de energéticos de la economía mundial.

En México, ante las millones de toneladas de Shale gas que supuestamente descansan ociosas en el subsuelo nacional, el secretario de energía parece contagiado también de este entusiasmo al declarar que “revolucionará la matriz energética de México”. PEMEX ha planteado la posibilidad de un proyecto de 4 mil pozos de Shale gas con una inversión de 8 mil millones de pesos. Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz han aparecido como posibles centros de extracción (Reforma 25/XI/2011).

 

 

No obstante, la euforia despertada por este promisorio campo de negocios ha parecido tener una pausa, al menos en el Reino Unido, como consecuencia de una asociación encontrada por algunos expertos en sismología entre dos temblores de 2.3 y 1.5 grados en la escala Richter ocurridos en abril y mayo del presente año en Blackpool, en la costa noroeste de Inglaterra y las actividades de extracción de Shale gas, por parte de la compañía británica Cuadrilla Resources. En medio de las protestas de grupos ambientalistas y la preocupación de expertos, Cuadrilla Resources suspendió sus actividades extractivas y encargó una investigación a un grupo de especialistas europeos, para conocer los riesgos sísmicos de la extracción del Shale gas en la región.

Los investigadores dieron a conocer, el 2 de noviembre pasado, los resultados de sus investigaciones, concluyendo que existe una alta probabilidad de que los pequeños temblores de abril y mayo se hayan debido a los trabajos de extracción de gas en la región, combinado con fallas telúricas preexistentes. No consideran significativa la posibilidad de replicas a futuro, y en el caso de haberlas, sostienen que no rebasarían los 3 grados Richter.

La técnica de extracción del Shale gas consiste en lo que se llama fractura hidráulica o fracking, mediante la cual se barrena el suelo, construyendo un pozo profundo en las rocas de esquisto donde se haya aprisionado el gas; después se inyecta a alta presión agua, arena y sustancias químicas en el subsuelo. Mediante este mecanismo se producen fisuras en el material rocoso que permiten la liberación del gas allí contenido, el cual es capturado y entubado para su posterior comercialización.

De acuerdo a la British Geological Society, cualquier proceso de inyección de agua a alta presión en el subsuelo profundo, como ocurre en la extracción de petróleo y gas, provocará fracturas en las rocas, lo cual puede generar actividad sísmica (The Guardian 1/VI/2011). Esta posibilidad sísmica también la menciona la revista Scientific American (19/X/2011). Sin embargo, la preocupación no se limita a los problemas sísmicos, sino también a la contaminación.

La fractura hidráulica de las rocas profundas efectuada en cada pozo requiere de alrededor de 250 toneladas de sustancias químicas, muchas de ellas de alto riesgo a la saludad humana y los ecosistemas, o con alto potencial carcinogénico, como es el caso de algunos compuestos orgánicos volátiles. Destaca también la contaminación por metano. En Pensilvania, Estados Unidos, se prohibió la actividad extractiva de un pozo por contaminar con metano el agua potable. En una investigación ordenada por el Congreso americano se encontró que las compañías de petróleo y gas inyectaron millones de litros de químicos peligrosos y carcinógenos en los pozos de 13 estados, entre 2005 y 2009 (The NYT 16/IV/2011.

El desbordante interés de las compañías por el Shale gas ilustra sobre la idea de Naturaleza prevaleciente en algunos círculos del poder económico mundial. Éstos la ven como algo que urge hacer entrar al ámbito de la economía para convertirla en productos comercializables y aniquilarla en el menor plazo posible. Es una Naturaleza reducida a capital natural, materias primas, simple medio para el beneficio económico y al margen de la satisfacción de las necesidades humanas. Por ello, ante la expectativa de una fuente de energía abundante y barata como es el caso del Shale gas, se olvida y posterga las más costosas y ambientalmente más saludables energía solar y eólica.

El principal interés por el Shale gas no es de naturaleza ambiental, ni tiene que ver con la prevención del cambio climático, como se difunde mediáticamente; tiene que ver con las ventajas de un negocio que, de acuerdo a algunos entusiastas, puede durar hasta 250 años, durante los cuales las compañías podrán beneficiarse y borrar de la faz de la Tierra las reservas mundiales. Página Internet: www.joseluislezama.com

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