Extrahección: apropiación de la naturaleza en beneficio de unos pocos

Extrahección: violación de derechos en la apropiación de la naturaleza

Eduardo Gudynas

ALAI AMLATINA, 21/02/2013.- Extrahección es un nuevo término para describir la apropiación de recursos naturales desde la imposición del poder y violando los derechos de humanos y la Naturaleza. La palabra es nueva, pero el concepto es muy conocido. Describe situaciones que, poco a poco se están volviendo más comunes, como emprendimientos mineros o petroleros impuestos en un contexto de violencia, desoyendo las voces ciudadanas, desplazando comunidades campesinas o indígenas, o contaminando el ambiente.

Extrahección es un vocablo que proviene del latín “extrahere”, que significa tomar algo quitándolo o arrastrándolo hacia uno. Es por lo tanto, un término adecuado para describir las situaciones donde se arrancan los recursos naturales, sea de la comunidades locales o la Naturaleza. En esas circunstancias se violan distintos derechos, y ese precisamente ese aspecto que se pone en evidencia con este nuevo término. Los derechos violentados cubren un amplio abanico, entre los cuales se pueden indicar algunos para tomar conciencia de la gravedad de estas situaciones.

Impactos ambientales, como la destrucción de ecosistemas silvestres, la contaminación de aguas, suelos o el aire o la pérdida del acceso al agua, son todas violaciones de los llamados derechos de tercera generación. Estos están enfocados en la calidad de vida o un ambiente sano. En países donde además se reconocen los derechos de la Naturaleza (como en Ecuador), hay emprendimientos extractivos que son claramente incompatibles con el mandato ecológico constitucional.

Los derechos de las personas están afectados de muy diversas maneras. Repetidamente se incumplen las consultas previas, libres e informadas a las comunidades locales, o se fuerzan sus resultados, como ha sido denunciado en varios proyectos en los países andinos. También existen violaciones cuando se impone el desplazamiento de comunidades, como sigue ocurriendo con las explotaciones mineras de la región de Carajás en Brasil. En los sitios donde hay emprendimientos funcionando, se escuchan denuncias de violaciones a los derechos de los trabajadores, sea en su sindicalización, como en seguridad o condiciones sanitarias (como ha sido reportado por los trabajadores del carbón en Colombia).

No pueden pasarse por alto las prácticas de corrupción, como los esquemas de sobornos, sea para aceptar prácticas de alto impacto social o ambiental, o incluso para obtener los permisos de funcionamiento de un proyecto.

La extrahección también describe las circunstancias de emprendimientos que se imponen silenciando de distinta manera las voces ciudadanas. En los últimos años se está volviendo común judicializar las protestas, iniciando acciones legales contra sus líderes, quienes quedan sumergidos en procesos que duran años, se embargan sus bienes, se les restringen los viajes, etc. Un paso más es criminalizar las acciones ciudadanas, colocándolas bajo la sombra de cargos de vandalismo, sabotaje o terrorismo. Recientemente, el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL), ha recopilado casos de criminalización en varios países latinoamericanos.

Finalmente, en la extrahección también se llega a la violencia directa bajo distintos formatos. Esta puede estar en manos de individuos o a cargo de grupos, los que a su vez pueden ser cuerpos de seguridad o paramilitares, o estar en manos de las propias fuerzas estatales (policiales o militares). Una reciente revisión internacional encontró que las tres más grandes corporaciones mineras (Rio Tinto, Vale y BHP Billition), han estado involucradas con casos de violencia, varios de los cuales tuvieron lugar en América Latina.

Todo esto se expresa en represiones violentas de movilizaciones, raptos e incluso en el asesinato. Una vez más se encuentran muchos ejemplos recientes, desde las represiones a las movilizaciones ciudadanas en distintas localidades de Argentina o a la marcha a favor del TIPNIS en Bolivia, al saldo de al menos cinco muertos y mas de 40 heridos en el conflicto minero de Conga en Perú.

Está claro que estos y otros casos representan acciones ilegales que ocurren en países que cuentan con coberturas legales para los derechos humanos. Pero no pueden pasar desapercibidas las situaciones de “alegalidad”, donde se mantienen las formalidades legales, pero las consecuencias de las acciones son claramente ilegales. En este caso encontramos a corporaciones que aprovechan, por ejemplo, los vacíos normativos para lanzar contaminantes al ambiente, o que desentienden de las empresas que subcontratan para llevar adelante las acciones de mayor impacto en las comunidades locales.

Cuando el Estado no asegura su propio marco normativo en derechos, las comunidades locales han debido apelar a instancias internacionales, tales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos. De esta manera se han visibilizado muchos casos que antes quedaban sepultados ante las indiferencias estatales, como sucedió en Guatemala, solicitando el cierre de la mina Marlin para garantizar la salud de las comunidades locales.

¿Es necesaria la nueva palabra extrahección para describir estas situaciones? Por cierto que lo es. Es que estas violaciones a los derechos humanos y de la Naturaleza no son meras consecuencias inesperadas, o producto de acciones aisladas llevadas adelante por individuos descarriados. Esta es la justificación empleada varias veces por sectores gubernamentales o corporativos, con la finalidad de separar sus actividades de esas violaciones. Esa postura es inaceptable.

En realidad, la violación de derechos se ha vuelto un componente inseparable e inevitable de un cierto tipo de extracción de recursos naturales. Esto ocurre cuando esas actividades comprometen enormes superficies, realizan procedimientos intensivos (por ejemplo utilizando contaminantes) o los riesgos en juego son de enorme gravedad, y por lo tanto, nunca serían aceptables bajo los marcos legales o para las comunidades locales. Entonces, la única forma en que pueden llevarse adelante es por medio de la imposición y la violación de los derechos fundamentales. La violación de los derechos no es una consecuencia, sino que es una condición de necesidad para llevar adelante este tipo de apropiación de recursos naturales. Son facetas de un mimo tipo de desarrollo, íntimamente vinculados entre sí.

Es esta particular dinámica la que explica el concepto de extrahección. No basta con decir, por ejemplo, que una de las consecuencias del extractivismo más intensivo es la violación de algunos derechos. Debe dejarse en claro que existe una íntima relación, donde esas estrategias de apropiación de recursos naturales sólo son posibles quebrando los derechos de las personas y la Naturaleza.

El concepto de extrahección y la definición de extractivismo se discuten en el reciente Observatorio del Desarrollo No 18 – http://www.extractivismo.com/biblioteca.html

– Eduardo Gudynas es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

URL de este artículo: http://alainet.org/active/61783

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El escándalo del Fracking en NY

La trama de intereses que mueve los hilos del fracking en Nueva York:

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Juntos contra el FRACKING

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Quienes como Monica V. Cristina o tantos otros representantes de Shale Gas España, que quieren vendernos las maravillas del fracking, pueden verse representados en esta película en la que Matt Damond interpreta el papel del ejecutivo de una gran empresa que tiene que mentir constantemente para gnarse el sueldo que le permite mantener su status de vida de hombre de éxito profesional.

 

Publicado hoy en El País:

Matt Damon, además de ser un actor notable, con registros muy variados aunque el estrellato lo haya conseguido interpretando a un héroe del cine de acción en la modélica saga de Bourne, también demostró junto a su amigo Ben Affleck cuando empezaban su carrera que tenían cosas que contar. Escribieron el guión de la interesante El indomable Will Hunting y creo recordar que ganó un merecido Oscar.

Aquella película la dirigió Gus Van Sant, señor con el que ocurre algo extraño y es que su cine me resulta muy digno cuando hace películas artesanales y alimenticias y sin embargo me parece insoportable cuando realiza proyectos personales, empeñados en ser artísticos y vanguardistas. El Gus Van Sant que venera la crítica como Dios manda, el de Elephant, Last Days y otros pretenciosos engendros, suele ponerme de los nervios. Y no tengo claro si en Drugstore cowboy, la mejor película que he visto sobre las drogas, Gus Van Sant se lo montaba de mercenario o era la película que él quería hacer, pero en cualquier caso logró una obra maestra.

Matt Damon ha escrito junto al actor John Krasinski el guion de Promised Land. También la produce y la protagoniza. Y le ha encargado a Gus Van Sant que la dirija. Quince años mas tarde vuelve a repetirse el proceso de El indomable Will Hunting. El resultado no es apasionante pero sí muy correcto. Damon, alguien con opinión propia sobre el estado de las cosas, centra aquí su historia en el fracking, que es la perforación del subsuelo para conseguir gas natural. Interpreta al empleado de una gran compañía, al que han encargado junto a una colega que trate de convencer a los agobiados campesinos en un pueblo del profundo Sur para que vendan sus tierras a la multinacional. Describe la catarsis de un hombre desgarrado entre lo que le dicta su conciencia y su sórdido deber profesional, alguien que debe ocultar en nombre del gran negocio los peligros para el ecosistema que acompañan a esas perforaciones del suelo, que debe convencer con engaños y manipulación para que vendan sus raíces a gente que está asfixiada económicamente, sin capacidad para negociar con los poderosos. Es una película bien escrita, rodada e interpretada, a la que lastra un desenlace difícil de creer, mas cercano a la utopía que a la realidad.

El que sí siente descarnado apego a no enmascarar la realidad y una mezquina vocación naturalista es el director austriaco Ulrich Seidl. En Paraísos: esperanza cierra su infame trilogía sobre la forma que tienen de pasar las vacaciones algunos seres de su inconfundible y repelente universo.

La primera entrega la protagonizaban señoras europeas y cercanas a la ancianidad que hacían turismo sexual en África, damas sin el menor atractivo físico ni espiritual que alquilaban insaciablemente carne joven y acorralada por la miseria. La segunda hablaba de una fanática religiosa que repartía su ocio entre los latigazos en su cuerpo, el redentor cilicio y el incansable proselitismo para integrar en su parroquia a los descarriados y a los pecadores. En Esperanza, Ulrich Seidl va todavía mas lejos en su complacido retrato de las taras. La protagonizan niñas y niños marcados por una obesidad desmesurada a los que meten en un internado muy estricto durante sus vacaciones para que aprendan a disciplinar su cuerpo y su ánimo.

Pero lo que le interesa ante todo a Seidl son las obsesiones sexuales de estas adiposas criaturas y todo lo que huela a enfermizo y desprenda fealdad. La relacióon de una de estas niñas con un rijoso médico cincuentón bordea la pornografía sentimental. Ulrich Seidl tiene mucho éxito en los festivales de cine. Les parece el rey de la provocación, consideran enormemente inquietante y transgresor su identificable mundo. A mí me parece asqueroso. Y algo aún peor. Es profundamente aburrido.

La polaca En el nombre de, dirigida por Malgoska Szumowska, se centra en el tormento que sufre un cura entre sus principios religiosos y su homosexualidad. Pero sus pesares no logran hacerse contagiosos. Eso sí, provoca un tedio excesivo la forma en que los describe la directora.

El interés económico de unos pocos contra el interés general

Prima el interés económico de las empresas frente al interés general. Este es el resumen del artículo de opinión de Juan López de Uralde que reproducimos a continuación:

Doñana, el gas y la política energética

El anuncio del permiso para extraer gas y almacenarlo en Doñana, realizado la semana pasada por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente (MAGRAMA), es la confirmación de que nada se interpone en la decisión de este gobierno de llevar adelante una política energética de apoyo a los hidrocarburos. Tan intenso es ese apoyo, como grave es el abandono a las energías renovables. La Declaración de Impacto Ambiental positiva (DIA) emitida por las máximas autoridades ambientales de este país a la extracción y almacenamiento de gas en Doñana, es un golpe a la joya de la naturaleza española. Llama la atención que en un país en el que la fuente de energía más abundante es el sol, se esté desmontando paso a paso la industria de las energías renovables, para impulsar la perforación y búsqueda de gas y petróleo, aunque para ello tenga que sacrificar Doñana, la Costa del Sol y las Islas Canarias.

Es evidente que el gobierno no cree en las energías renovables. Su política energética se basa en los hidrocarburos y la nuclear. A pesar de que en el último año la factura de importación de gas y petróleo ascendió a 45.000 millones de euros, con un aumento del 13% con respecto al año anterior, la apuesta por las renovables decae, y se opta por el apoyo a la búsqueda de yacimientos de hidrocarburos por mar y tierra.

El primer aviso llegó con los permisos del Ministerio de Industria para realizar prospecciones en las costas de Canarias. Este anuncio levantó un fuerte movimiento opositor en Canarias, una Comunidad que tiene en el turismo la principal fuente de recursos, que podría verse amenazada por la posible extracción de crudo cerca de sus costas. Pero detrás de Canarias han venido otros permisos en las costas mediterráneas, que muestran una línea de actuación preocupante.

En la misma línea está la expansión del fracking en nuestro país. El fracking es una técnica de extracción del gas no convencional. Se trata de reservas de gas que no se encuentran en bolsas subterráneas, como las convencionales, sino que se encuentra en forma de pequeñas burbujas fuertemente adheridas a las rocas a gran profundidad. Para extraerlo se inyecta agua mezclada con componentes químicos a gran  presión, lo que consigue fracturar las rocas y liberar el gas para que pueda ser recogido en superficie. Se trata de una tecnología muy cuestionada por su gran impacto ambiental, y algunos países europeos como Francia, han dictado moratorias a su utilización.

Parece mentira que en el país del sol y del viento, estemos condenando a la marginación a las energías renovables, y desmantelando una industria que creó miles de empleos. El único camino para reducir nuestra dependencia energética del exterior no son dudosos y arriesgados proyectos de elevado impacto en el medio ambiente, sino una clara estrategia de fomento del aprovechamiento de las energías renovables como están haciendo paises como Alemania. Siendo todo esto tan obvio, cómo nuestro gobierno actúa de forma tan ciega. Quizás ya no debamos hablar de ceguera gubernamental, sino que tenemos que preguntarnos abiertamente si se trata más bien de atender a intereses económicos concretos, frente al interés general.

Charla sobre el Fracking en La Horra (Burgos)

FRAC.

Charla en Madrid

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Iniciativa popular contra el fracking al Parlamento Vasco

La plataforma popular Fracking Ez Araba registró ayer en el Parlamento vasco una Iniciativa Legislativa Popular con la que se pretende prohibir la fractura hidráulica así como la extracción de hidrocarburos no convencionales.

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Noticia aparecida en:

El Correo

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