Las fantasías del fracking

Jordi Ortega aporta, en un breve reportaje publicado hace algunos días en el blog de La Vanguardia, una visión bastante distinta de la que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación.

Este es el artículo:

Las fantasías del fracking o la adición al petróleo a través de los combustibles no convencionales.

El camino equivocado hacia la independencia energética.

Los efectos del huracán Sandy pusieron, al final de las presidenciales de Estados Unidos, el cambio climático en la campaña electoral. El descubrimiento de combustibles no convencionales se percibió como una gran oportunidad para reducir la dependencia energética, mejorar la balanza de pagos y, lo que es más importante para los republicanos, realizar una política con un fuerte contenido doméstico que permita liberarse de Oriente Próximo -gracias a la dependencia energética con el fracking. Supondría un cambio en el tablero geopolítico -hasta ahora asentados en las relaciones transatlánticas.

Con la revolución de los combustibles no convencionales queda arrincona la apuesta de Barack Obama, en la anterior campaña, en favor de las energías renovables y un cambio de modelo energético. Europa estuvo ausente en el debate electoral. El único lazo con Occidente son las referencias a Israel. Myanmas, Camboya y Thailandia fueron los destinos de Barack Obama tras su elección –muestra un giro de su política orientada al Pacifico.

¡Ay Europa! Deberá hacer frente sola a la volátil situación de Oriente Próximo, con la guerra civil en Siria, entre suníes y chiíes que involucra toda la región, o un Irán que apuesta por ser potencia regional. Europa se queda con el peor lugar del nuevo tablero geopolítico, sola, débil y dividida.

El fracking esa ilusión adictiva a los combustibles fósiles.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su Outlook de 2012 (http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/Spanish.pdf) prevé que Estados Unidos se convertirá en el principal productor de petróleo en 2020, adelantando a Arabia Saudí, gracias a las tecnologías fracking. ¿En qué consiste? En aprovechar depósitos en formaciones geológicas de baja permeabilidad, normalmente pizarras o esquistos, que a partir de la fractura hidráulica o fracking –en inglés-, consistente en inyectar productos químicos con agua y arena a elevadas presiones permite fracturar las rocas y extraer el gas o petróleo. La AIE calcula que Estados Unidos será en 2030 en exportador neto de energía.

¿Reconoce el declive de las reservas de los países de la OPEP? La respuesta es “seguir igual” en lugar de una apuesta por las tecnologías de futuro, el uso de fuentes renovables de energía y la alta eficiencia energética. Una preocupante incomprensión ceguera de los desafíos del siglo XXI al optar por rebañar el plato de los combustibles fósiles al explotar las arenas bituminosas en Canadá -prohibida su importación en, por ejemplo, Alemania.

La AIE pretende pasar de la actual demanda de 87 millones de barriles diarios a 99,7 millones en 2035. Los países no miembros de la OPEP aportarán 53 millones de barriles diarios con el desarrollo de los combustibles no convencionales. Todo ello para atrasar una década la urgente  transición energética, alargar con inversiones costosas unos recursos gasísticos que antes o después se va a agotar. Una estrategia basada el autismo respecto los retos energéticos, tecnológicos climáticos del siglo XXI.

Un gobierno en funciones hiperactivo.

El 27 de noviembre, el gobierno en funciones de Artur Mas, se autorizaba prospecciones para el fracking en medio centenar de municipios catalanes. Una frenética hiperactividad del ejecutivo que no había mostrado durante la legislatura. En últimas semanas se ha aprobado –sin pasar por el Parlamento, el poder legislativo- el Plan de Energía y Cambio Climático 2020, la tasa a depósitos bancarios o la Estrategia de adaptación al cambio climático. Sorprende la tasa a las nucleares -rechazada hasta ahora con maliciosos reproches, ¿supone todo un giro de 180 grados? Las medidas fiscales que supone anticiparse a las tasas aprobadas por José Manuel Soria (que supondría 150 millones de euros para Garoña -con la mitad de potencia que cualquiera de las tres nucleares catalanas). El acuerdo de legislatura encuentra lo que hace meses era imposible, había alternativa al sadismo de la austeridad y disciplina fiscal.

Resulta paradójico que mientras que Arabia Saudí, Qatar y otros países de la OPEP entienden su futuro pasa por el desarrollo de las energías renovables, ante el agotamiento de la energía fósil, nosotros estemos apostando por los combustibles no convencionales. Retrasar al transición una década supone saltar den tres de las tecnologías del futuro, inversiones de corto recorrido. ¿Y el precio? George Osborne planteaba incentivos fiscales generosos, subsidios para que “Reino Unido no se quede atrás y obtengan los bajos precios del gas del otro lado del atlántico” (http://www.guardian.co.uk/environment/2012/oct/08/george-osborne-shale-gas-tax).

¿Qué hay de realidad y de fantasía en el fracking? El Ministro de Cambio Climático y Energía en Reino Unidos, Ed Davey, está reclamando evaluar los riesgos ante, durante y después de las perforaciones, evitar un vacío legal, condicionado las licencias a una estricta evaluación ambiental estratégica (http://www.decc.gov.uk/en/content/cms/news/wms_shale/wms_shale.aspx). Se calculaba 2.400 pozos en el Mar del Norte, apena se han perforado tres pozos que, por infringir la legislación ambiental, han perdiendo la licencia (http://www.guardian.co.uk/environment/2012/sep/10/cuadrilla-breach-fracking-lancashire). CBI y Deutsch Bank esperaban el milagro de Estados Unidos.

Siemens y otras grandes empresas de tecnología energética alertan que las inversiones de cientos de millones en Reino Unido corren peligro si el gobierno sigue con las incertidumbres sobre el futuro de la economía baja en carbono y el impulso a las energías renovables: “no han hecho volver a evaluar el riesgo político de país” (http://www.guardian.co.uk/business/2012/oct/14/george-osborne-dash-for-gas?intcmp=239).

El debate esta más abierto. Tim Yeo, presidente de la Comisión de Cambio Climático en Reino Unido, lanzó una mordaz ataque al gas y anunció una ley para descarbonizar el sector eléctrico –objetivo no superar los 100 gramos CO2 KWh en 2030, medida rechazada por el ministro George Osborne. El diputado conservador, sin cartera, ironizaba si se pretendía con ello regresar “al becerro de oro que pueda satisfacer las necesidades con energía barata y revivir las perdidas industrias manofactureras… en lugar de apostar por las tecnologías de futuro” (http://www.guardian.co.uk/environment/2012/dec/18/tim-yeo-gas-strategy?CMP=twt_gu).

Debate y participación pública.

Existe una vacío legal que se debe urgentemente que rellenar. Más cuando se usa aditivos, cianuros, xilenos y otras sustancias mutágenas y cancerígenas pueden llegar a niveles freáticos y contaminar el agua, incluso propagarse a la superficie. Además del impacto ambiental están los efectos sobre la salud humana, como señala la proposición del PSOE para su debate en el Congreso, puede arrastras “metales pesados como uranio o mercurio”.

El vacío permite petición de licencias de nuevas perforaciones sin control. En el pasado las energéticas, señala la moción del PSOE, han “perforado más de un millar de pozos con el objeto de extraer gas o petróleo… donde existen formación cuya explotación convencional con otras técnicas no resulta rentable, entendemos que existe una necesidad urgente de regular esta práctica”. El PSC en el Parlament de Catalunya, al igual que otros grupos a nivel local, han reclamado una moratoria y prohibir nuevas licencias para evaluar los riesgos.

LLegar a 99,7 millones de barriles diarios supondría hacer descarrilar las políticas de cambio climático y frenar las energías renovables, las tecnologías del futuro. No hay salida a la actual crisis que no pase por un cambio del actual modelo energético. Las energías renovables son intensivas en el conocimiento y en formación, con un menor riesgo, un menor costo, una menor dependencia energética. El desafíos del siglo XXI es lograr una modernización ecológica de los países emergentes que permita una intensa cooperación tecnológica, en un mundo más seguro que garantiza el acceso a la energía y bienestar  a todo el planeta. La alternativa es un mundo sucio, inseguro, en que la energía sea el privilegio de unos pocos.

Informe para ciegos.

El Parlamento Europeo proporciona una guía a los responsables político, reguladores y partes interesadas en el impacto que tiene el fracking sobre los ecosistemas y la salud humana: Repercusiones de la extracción del gas y petróleo de esquisto en el medio ambiene y salud humana (http://www.europarl.europa.eu/committees/es/envi/studiesdownload.html?languageDocument=ES&file=66719).

Dicho estudio recoge las conclusiones del realizado por la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente, (UBA) sobre los efectos de los aditivos líquidos sobre los ecosistemas, efectos toxicológicos en la salud y un análisis del riesgo: Umweltauswirkungen von Fracking bei der Aufsuchung und Gewingung von Erdgas aus unkonventionellen Lagerstätten –Kurzfassung –(http://www.umweltdaten.de/publikationen/fpdf-k/k4346.pdf).

Identifica la falta de conocimiento sobre la toxicología de los productos utilizados, el vacío legal existente, advierte de la amenaza para los recursos indispensables como el agua potable. La calidad democrática es no es no freno sino un actor para el desarrollo de economías más responsables y sociedades capaces de afrontar los retos y desafíos, se capaces de invertir inercias. En momento en optimizar los recursos públicos bastaría ser capaces de tomar buena nota de estas recomendaciones y análisis.

Gobiernos reaccionan.

El ministro de recursos naturales de Quebec, Martine Quellet, prohibió el fracking sin perder tiempo. ¿En qué, exactamente, nos miramos en el espejo del Quebec? En el liderazgo que ejerce Quebec, poco después el gobierno de Canadá declaró una moratoria y prohibición. ¿No es Quebec un ejemplo a seguir? Basta con tomar nota del estudio de la Academia de las Ciencias de Canadá -con su exhaustivo estudio: Harnessing Science and Technology to Understand the Environment Impacts of Schale Gas Extraction –en (http://www.scienceadvice.ca/en/assessments/in-progress/shale-gas.aspx).

Estados Unidos atizó a las energías renovables descalificadas por su elevado coste, antes de percibir las oportunidades que supone para el cambio de modelo energético. Algunos estados empiezan a despertarse del sueño adictivo relacionado con los combustibles fósiles no convencionales. El gobernador de Carolina del Norte, Beverley Perdue, ha vetado el fracking. Ya el gobernador del Estado de Nueva York dictó orden ejecutiva, en diciembre 2011, requiriendo analisis exhaustivos y la paralización de la explotación, los análisis muestran los riesgos. La EPA se ha visto obligada analizar el riesgo sobre los acuíferos y los recursos hídricos (http://www.epa.gov/hfstudy/index.html). Estados Unidos se está imponiendo moratorias. El Departamento de Energía de Estados Unidos calcula que se requiere en la perforación y fractura del gas esquito entre 7 y 14 millones de litro de agua: Modern Shale Gas (http://www.gwpc.org/sites/default/files/Shale%20Gas%20Primer%202009.pdf).

En julio de 2011 el Parlamento de Francia prohibió el fracking, con Nicolas Sarkozypero no el gas esquisto. Este se prohibió dentro de la Conferencia del Medio Ambiente del gobierno de François Hollande en 2012, apelando al principio de precaución –incluido en el artículo 174 del Tratado de la Unión Europea.

Renania de Norte, presidida por Hannelores Kraft (SPD) buscaba una prohibición del fracking a nivel federal, logrando una mayoría en el Bundesrat -senado. Lo ha logrado gracias al apoyo del Ministro de Energía de Baja Sajonia, Robert Habeck (CDU). El SPD presentó una propuesta en el Bundesrat –Senado Federal (http://blog.campact.de/wp-content/uploads/2012/12/SPD-Antrag-Fracking-final.pdf). Reclama una evaluación ambiental estratégica, someter los proyectos a participación pública (modelo de los depósitos nucleares de Asse II), excluir zonas con agua incluido las aguas residuales y prohibir importar arenas bituminosas.

El debate llega a Cataluña. En Cantabria, tras mociones en 25 municipios, su gobierno regional lo ha prohibido, igual que en Aragón, o la Diputación de Valladolid. Montero Energy Corporation (vinculada a R2 Energy de Canadá), en cambio, ha logrado en Cataluña licencias para prospecciones en los proyectos de Darwin (89.683 ha, de Agramunt hasta Camarasa) y Leonardo (76641 ha, de Gaià a Manlleu -en DOGC 27 de septiembre y en el BOE de 4 de octubre 2012). Mientras José Manuel Soria minimizaba los riesgo “no tiene más riesgos que el de cualquier otra producción siempre que se tomen cautelas”. Esperemos que no obviemos la cascada de informes existentes los gobiernos.

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: