los engaños de la industria del gas

La industria promueve el mito de que el gas de esquisto es la solución al calentamiento de la atmósfera. Este mito es otra de las estrategias de la industria del gas para promover la explotación del gas de esquisto.

Estos días, hasta el 7 de diciembre, está teniendo lugar en Doha (Qatar) la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Es el decimoctavo año en el que este evento reúne a miles de personas y representantes de cientos de países, aunque no sirve absolutamente para nada. Este año se celebra nada menos que en Qatar, el país con mayores emisiones de carbono per capita del mundo.

La celebración de esta Cumbre es la excusa para una nueva ronda de propaganda pro-fracking. Hay muchos ejemplos. Las plataformas propagandísticas constituidas en Europa por la industria del gas como “Shale Gas Europe” y “Shale Gas España”, además de otras como la supuesta “Coalición de Ciudadanos por una Energía Responsable” que es en realidad una plataforma organizada por la industria, así como en Estados Unidos “Energy in Depth”, difunden constantemente en los medios de comunicación mensajes en los que el gas natural aparece como la gran solución para disminuir los gases de efecto invernadero y el sha gas como la gran alternativa energética del futuro. Un ejemplo es el artículo que publicó hace algunos días el Diario de Burgos, un “remitido” que como suele ocurrir se trata simplemente de publicidad encubierta y barata, en el que se llegaba a afirmar que el “shale gas es bueno para el medio ambiente”. Otro ejemplo es el artículo aparecido recientemente en The Guardian titulado “Doha 2012: Us claims enormous efforts to cut carbon emissions”, en el que se contiene la absurda declaración de que “las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de los EE.UU. han caído drásticamente en los últimos años, debido al reemplazo de la generación eléctrica de carbón por el gas, tras la adopción generalizada del gas de esquisto”.

Este discurso de la industria dura ya bastantes meses, pero últimamente está consiguiendo una difusión espectacular debido a ciertas publicaciones como New Scientist y The Spectator que lo propagan sin cesar.

La cuestión, sin embargo, es que el descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos no tiene nada que ver con el gas de esquisto.

Lejos de la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero de la que nos hablan, lo que está pasando en realidad es que se está produciendo un incremento neto de tales emisiones. Si a esto se añaden las emisiones por fugas de metano procedentes de la producción de gas de esquisto las cosas se complican aún más. Dejando de lado la retórica de la industria, la realidad es que el gas de esquisto es caro, sucio y una alternativa a muy corto plazo.

Más información en: “Debunking the US Emissions Myth: It`s the Economy Stupid

 

Artículo de Robert Howarth en Daily News

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