La manipulación de los estudios científicos

Hace tan solo unos días que ha sido publicado un nuevo estudio científico sobre las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la explotación del gas de esquisto. El estudio “Shale gas production: potential versus actual greenhouse gas emissions” ha sido realizado por los investigadores del MIT Francis O’Sullivan y Sergey Paltsev y ha sido publicado el 26 de Noviembre de 2012.

La industria del gas, así como los lobbys, grupos de presión encubiertos y agencias de “comunicación estratégica” están utilizando este estudio para rebatir y poner en cuestión las conclusiones de estudios anteriores como el Informe Tyndall (Shale gas: a provisional assessment of climate change and environmental impacts (The Tyndall Centre, University of Manchester, 2011) o los estudios de los investigadores de la Universidad de Cornell Ingraffea y Howarth.

Sin embargo este estudio no dice nada nuevo. Sus conclusiones son más o menos las siguientes:

Que en EE. UU. durante el año 2010 en relación con las emisiones de “Gases de Efecto Invernadero” (GHG), la extracción de gas de esquisto mediante fractura hidráulica supuso el 3,6% del total de emisiones de metano (CH4) originadas por los procesos relacionados con la producción de gas natural. Y que las emisiones de metano (CH4) debidas a la producción de gas natural son el 3,1% (creemos que hay un error, pues es el 31%) del total de las emisiones de CH4 en todo EE. UU. Estos datos en realidad no dicen absolutamente nada. ¿Qué significa que las emisiones de metano producidas como consecuencia de la fractura hidráulica supongan un 3,6% del total de la emisiones derivadas de todos los procesos relacionados con el gas natural? ¿Es mucho o es poco?

Que para un objetivo de lograr una reducción de GHG ES EVIDENTE que los mayores esfuerzos deben hacerse en la reducción de las pérdidas por fugas durante el proceso de fractura hidráulica. EVIDENTEMENTE. ¿Significa esto que no hay fugas? Al parecer significa todo lo contrario, pues si no hubiera fugas no sería necesario hacer ningún esfuerzo.

Que las operaciones de fractura hidráulica no han alterado “significativamente” (una medida muy científica desde luego) las emisiones totales de gases de efecto invernadero del sector del gas natural (sólo 3,6%). Además explican que el balance económico de las inversiones para capturar gas con el fin de reducir las emisiones a la atmósfera es positivo.

Este es el estudio: Shale gas production: potential versus actual greenhouse gas emissions (Nov. 2012)

Extractos de los documentos de la EPA citados en dicho estudio en los que aparecen algunos de los datos utilizados en el mismo:

US-GHG-Inventory-2012-Chapter-2-Trends

US-GHG-Inventory-2012-Chapter-3-Energy

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