El poder del dinero. Más gas a la intervención en las instituciones

El objetivo de las grandes compañías es ganar mucho dinero. De esto no hay duda. Es el mismo objetivo de siempre. Pero para ganar mucho dinero tienen que apropiarse de los recursos naturales que son de todos y no sólo de los humanos, sino también del resto de seres vivos y de quienes vivirán en el futuro. También tienen que apropiarse de la fuerza de trabajo de la gente al menor coste posible. Además tienen que conseguir que todos necesitemos consumir mucho para poder seguir explotando cada vez más recursos naturales con la fuerza de trabajo cada vez más barata y con cada vez más personas dispuestas a comprarles sus productos. Y para eso no es suficiente con comprar la fuerza de trabajo. Tienen que comprar nuestras conciencias, nuestros deseos, nuestras aspiraciones y nuestra sumisión. Sobre todo nuestra sumisión.

Todo esto se puede hacer de dos formas. Las grandes empresas podrían actuar a cara descubierta, conviertiendo el mundo en su finca particular en la que todos fueramos sus esclavos. Este modelo ya fue ensayado en diversos momentos históricos y tiene sus ventajas, pero también tiene sus inconvenientes. El modelo actual se llama democracia y en él “aparentemente” todos somos libres, el mundo nos pertenece a todos, todos reconocemos unos valores como el bien, el amor, la paz, la ecología, la sostenibilidad… Sin embargo este modelo no es más que otro marco diferente en el que las grandes empresas y los mercados actúan para lo mismo de siempre, para ganar mucho dinero. Elaboran sus discursos para que en ellos tengan cabida los valores “buenos”, la ética, la sostenibilidad, el respeto al medio ambiente… y de esta manera ocultan sus maniobras.

Creemos que como vivimos en democracias somos nosotros quienes elegimos a nuestros representantes políticos para que tomen las decisiones que nos beneficien a todos. Pero las grandes compañías con la ayuda de especialistas son las que manejan todos los hilos.

Una empresa llamada “Political Intelligence” no tiene ningún reparo en confesar abiertamente en su web lo siguiente: “Convirtiendo tus prioridades empresariales en prioridades políticas”. Está bastante claro. A esta empresa pertenece una tal María Rosa Rotondo quien parece mostrarse interesada en lo que contamos aquí. Necesitan saber lo que sabemos y lo que pensamos para diseñar mejor sus estrategias.

La mafia del gas se está encontrando algunas dificultades para entrar en Europa y empresas como FTI Consulting, Estudio de Comunicación, ERM, Political Intelligence y otras les están ayudando a organizar sus campañas de propaganda. Pero no es sólo propaganda. Es mucho más. Algunas de estas compañías les ayudan a manejar los hilos de la política para convertir sus prioridades en prioridades políticas. Así de sencillo.

Como se explica muy bien en un informe recientemente aparecido, elaborado por “Corporate Europe Observatory”, las compañías de hidrocarburos están empezando a “pisar el acelerador” y a “darle más gas” a su estrategia de intervención en las instituciones europeas para conseguir sus objetivos.

Foot on the gas (Laura Weis, Corporate Europe Observatory, Nov. 2012)

Informe preparado por Common Cause: Deep drilling Deep pockets (Common Cause, 2011)

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